El encuentro con el ídolo en Cali, después de la presentación de las Estrellas de Fania retorna a la mente del veterano locutor de Radio Popular. Héctor Lavoe lloraba en el lobby del hotel mientras relataba sus tristezas después de pedirle que apagara la grabadora. "Lo que vamos a hablar no quiero que lo grabés... mi vida no ha sido fácil, soy mal padre y no puedo estar con mis hijos el tiempo que debería, yo quiero mucho a mi Heticor... ", le confesó el cantante de salsa a Omar Hernández Bernal en aquella conversación de 1980. Hoy, cuando amantes de la salsa en todo el mundo recuerden que hace 14 años murió Héctor Juan Pérez Martínez, y muchas canciones suenen en la radio, el recuerdo de los días que compartió con Lavoe regresarán con más fuerza. El veterano locutor aún se enorgullece de haber sido el presentador del concierto del salsero en la plaza de La Macarena en 1977, la primera vez que visitaba Medellín y el primer encuentro de Hernández con Lavoe. El segundo sería el mencionado con la Fania en Cali. Y el tercero y el último en Medellín, en 1981. Durante los días que compartió con Lavoe en conciertos, camerinos y hoteles fue testigo de la "vida de risas y penas" que lo acompañaba, como dijo de si mismo en el tema El Cantante. Desde ese día entendió la compleja personalidad del artista que lo llevó a ser protagonista en la vida real de muchas de sus canciones, de barrios como el de Calle Luna Calle Sol y de guapos y maleantes al estilo de un tal Juanito Alimaña, el ladrón con mucha maña. "La imagen que tengo es la de un artista único, sencillo y exitoso, pero golpeado por la vida y asediado por las malas amistades, que influyeron en su caída en el infierno de la droga, como él me lo decía", recuerda Hernández. Lo mejor del repertorio... En el último año en países como su natal Puerto Rico y Estados Unidos abundaron los conciertos en memoria del 60 aniversario del natalicio de Lavoe (septiembre 30 de 1946) y se estrenó una película sobre su vida. En Medellín, donde la música de Lavoe sigue vigente, los salseros revivirán hoy la prolífica obra del "muchacho de 90 libras que llegó a los nuevayores para fajarse con los bravos (...) que aplicó los cantos de Carlos Gardel, Felipe Pirela agregándole la malicia de Cheo Feliciano y Maelo", como lo escribió su amigo Willie Colón en su carta de despedida tras su muerte en 1993. En la radio, seguro, sus canciones sonarán más que de costumbre. Y en las salsotecas de la ciudad esta noche se oirá al cantante que introdujo en la salsa las crónicas urbanas, que son similares en cualquier barrio de cualquier ciudad. Por eso Lavoe es un referente obligado para cualquiera que guste del ritmo de la clave, el timbal y los cueros. En él confluyen varios estilos y variadas son las temáticas que abordó en un poco más de 20 años de vida musical, desde sus inicios en 1967 junto a Willie Colón, pasando por su recorrido con las estrellas de Fania y luego como solista. El Sonero del Barrio Las canciones festivas, del barrio, las navideñas, de amor y desamor y hasta algunas consideradas como biográficas (El Cantante, La fama), marcaron su legado artístico. También fue un buen exponente del bolero. Para la mayoría de sus seguidores su voz era y sigue siendo inigualable. Pero fue su estilo agresivo, y para muchos callejero, el que le ganó un sitio de honor entre las estrellas del género y la devoción de los salseros. "Su música es auténtica, irreverente, sus canciones son clásicos en la rumba o en el amor, quienes amamos la salsa llegamos a ella gracias a Lavoe", dice el salsero Sergio Rendón, propietario de El Son de la Loma. El Cantante de los Cantantes, el Jíbarito de Ponce, El Poeta Maldito de la Salsa o el Rey de la Puntualidad fueron los apelativos con los que se le conoció. Para el soneo fue de los mejores. "Yo no soy quien llega tarde, ustedes llegan muy temprano", respondió con ironía en una de sus canciones para justificar sus incumplimientos. Llevó una vida peligrosa y llena de excesos que lo destruyeron. Pero hoy, los salseros de todo el mundo recordarán que hace 14 años partió a la orquesta celestial de la salsa el cantante más vendedor, polémico, incumplido, pero también más idolatrado de la salsa. Y su obra pesa más que su desgracia. |